Más Boca que nunca en Brasil y clasificación a semi de la Sudamericana.
El Morumbi volvió a sonreírle a Boca. Fue campeón en ese estadio en las Libertadores de 2000 y 2003 y, aunque este triunfo ante San Pablo está muy lejos de aquellas gestas, también tiene un valor especial para el equipo de Rodolfo Arruabarrena. El Xeneize dio un golpe de autoridad en Brasil, estiró a 13 partidos su invicto y superó con mucho oficio la prueba más exigente del ciclo: el 1-1 lo clasificó a semifinales de la Copa Sudamericana, donde enfrentará a Vasco da Gama, que eliminó a Independiente Santa Fe.

Leandro Paredes hacía circular la pelota con criterio y, cuando no encontraba espacios por abajo, sorprendía con cambios de frente para las trepadas de Lautaro Blanco o con envíos directos para Miguel Merentiel. Alan Velasco flotaba detrás del uruguayo e intentaba armar juego, aunque muchas veces terminaba ralentizando los ataques y abusando del pase hacia los costados.

Recién después de la pausa de hidratación San Pablo salió un poco del letargo, tuvo más la pelota e intentó plantarse en campo rival, aunque sin terminar de encontrar fluidez. En esos minutos avisó primero con una pelota parada y luego con un cabezazo de Gustavo Santana que Álvaro Montero alcanzó a desviar con la punta de los dedos antes de que diera en el travesaño.

El entretiempo dejó una postal: San Pablo demoró 19 minutos en volver al campo de juego, mientras los jugadores de Boca se movían sobre el césped. Evidentemente, Dorival Júnior tenía bastante más para corregir que Rodolfo Arruabarrena para ajustar. Y el local salió con otro ímpetu, como se esperaba desde el comienzo, acumulando gente cerca de Montero y empujado también por su público, con Boca más replegado e intentando atravesar el sofocón con pequeñas demoras en las reposiciones y algunas faltas tácticas, y así impedir que San Pablo acelerara en la mitad de la cancha y encontrara espacios para combinar en velocidad. Y también con un buen trabajo de sus centrales, Lautaro Di Lollo y Facundo Herrera, firmes por arriba y, sobre todo, siempre atentos a los anticipos y las coberturas.
Después de esa situación, San Pablo siguió yendo, pero sin claridad, y Boca dejó correr los minutos con inteligencia, renovó energías para sostener la presión y parecía tener el partido controlado. Pero a dos minutos del final perdió las marcas dentro del área y Domingos Duarte marcó el empate. Con siete minutos de descuento por delante, terminó padeciendo más de la cuenta para sostener el pasaje a semifinales.

Redacción: Soy de Boca / www.soydeboca.com.ar