Boca ni jugo, ni ligo ahora por la hazaña en Brasil

Boca ni jugo, ni ligo ahora por la hazaña en Brasil

Boca ni jugo, ni ligo ahora por la hazaña en Brasil.

Una noche amarga e ingrata se vivió en La Bombonera. En una jornada donde la ilusión copera copaba las tribunas, Boca no encontró los caminos, acusó un golpe certero en la primera mitad y terminó cayendo 1-0 ante Vasco da Gama por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana. Un resultado duele, pero la fe y la mística de la camiseta Xeneize jamás se negocian: la historia nos exige ir a buscar la épica en tierras brasileñas.

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El trámite arrancó incómodo para el equipo del “Vasco” Arruabarrena. La ausencia de Leandro Paredes se sintió fuerte en el circuito de juego, provocando imprecisiones en la circulación y dificultades para adueñarse de la pelota. Aunque el conjunto carioca tampoco asediaba con claridad, aprovechó la primera grieta a los 25 minutos: un centro desde la izquierda de Andrés Gómez encontró a Adson madrugando a Facundo Herrera para impactar con el hombro y decretar el 1-0. Un mazazo duro que desconcertó al templo antes del descanso.

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El complemento arrancó con un guiño del destino que abría una enorme ventana de esperanza. Andrés Gómez cometió una insólita imprudencia al demorar un tiro libre de Santiago Ascacibar y, tras protestarle desmedidamente al árbitro chileno Piero Maza, vio dos amarillas en un puñado de segundos. Con un jugador más en cancha y el empuje incondicional del hincha, el Xeneize adelantó las líneas e intentó acorralar al rival.

Arruabarrena movió el banco mandando a la cancha a Miguel Merentiel para sumar peso en el área. Boca volcó el juego a las bandas, buscando desequilibrar con la insistencia de Villa y Flores, sumado a las proyecciones y centros cargados de peligro de Blanco. Sin embargo, a ese monólogo de empuje le faltó claridad, sorpresa y la estocada final para romper el cerrojo defensivo de un Vasco que se refugió bien, enfrió el partido y resistió con dientes apretados.

Boca ni jugo, ni ligo ahora por la hazaña en Brasil

La derrota deja una espina clavada, pero esto es Boca y nada está dicho. La revancha será el próximo martes en Brasil —con el Maracaná como probable escenario—, donde habrá que ajustar piezas, recuperar el fútbol colectivo e ir con el alma por la remontada. La serie está abierta y la fe por alcanzar la final continental sigue intacta. ¡A dejar la vida en la vuelta, Xeneize!

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