¡Boca copó el Maracaná y está en la final!.
Boca Juniors firmó una noche inolvidable en Río de Janeiro, venció 3-1 a Vasco Da Gama (3-2 en el global) y sacó pasaje directo a la final de la Copa Sudamericana 2026. Con goles de Di Lollo, Merentiel y una obra de arte de Leandro Paredes, el equipo de Arruabarrena conquistó Brasil y va por la tercera.

Hay noches que quedan grabadas a fuego en las páginas doradas de nuestra historia, y esta sin duda será una de ellas. En un mítico escenario mundial como el estadio Maracaná, donde solo los gigantes dejan su huella, Boca Juniors sacó a relucir toda su mística copera, esa jerarquía que no se compra ni se negocia, para tumbar a Vasco Da Gama y meterse merecidamente en la gran final de la Copa Sudamericana 2026.

Desde el primer pitazo inicial, el planteo de Rodolfo Arruabarrena fue aplastante. Boca salió a comerse la cancha, a jugar con el corazón en la mano y la personalidad que exige esta camiseta. Tan solo iban 3 minutos del primer tiempo cuando Lautaro Di Lollo desató la primera locura de la noche. El juvenil cazó una pelota parada e infló las redes para poner el 1-0 madrugador que desconcertó por completo a los locales.

Boca no aflojó el ritmo y dictó una Verdadera cátedra de fútbol durante los primeros 45 minutos. Manejo de tiempos, presión asfixiante y transiciones rápidas. Así fue como, a los 33 minutos, apareció la garra charrúa: Miguel Merentiel definió con la frialdad y el hambre de gol que lo caracterizan para clavar el 2-0 parcial. Un primer tiempo casi perfecto, impecable por donde se lo mire, que enviaba al Xeneize al descanso con la tranquilidad y la ventaja necesaria para sellar la clasificación en los 90 minutos.

Sin embargo, las noches coperas en territorio brasileño nunca están exentas de sufrimiento. En el complemento, el local empujó impulsado por su gente y apretó las tuercas. A los 20 minutos de la segunda parte, José Rodríguez consiguió el descuento para Vasco Da Gama y le puso un toque de dramatismo al tramo final. Parecía que el equipo atravesaba un pasaje de zozobra, pero cuando los papeles quemaban, emergió la categoría de los que están hechos para vestir esta camiseta.
Faltando solo tres minutos para el cierre, a los 42 de la segunda mitad, apareció la magia. Leandro Paredes, con la pegada privilegiada de campeón del mundo y un talento innegable, sacó un derechazo teledirigido que liquidó las acciones y desató el grito sagrado de todos los xeneizes. Golazo memorable para sentenciar el 3-1 definitivo en la noche y el 3-2 global que hizo retumbar al Maracaná.

Con esta victoria histórica —la segunda del Xeneize en su historia en ese estadio y la primera desde 1998— Boca demuestra una vez más por qué es el más grande del continente. Ahora, el pueblo bostero ya sueña despierto con levantar el tercer título de esta competición. La cita con la gloria será el próximo sábado 21 de noviembre en el estadio Metropolitano de Barranquilla, Colombia, donde esperaremos por el ganador de la otra llave entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque. ¡A preparar las valijas, que Boca está en la final!
Redacción: Soy de Boca / www.soydeboca.com.ar