Boca no levanta cabeza y dejo una pobre imagen en el empate sin goles ante Platense

Boca no levanta cabeza y dejo una pobre imagen en el empate sin goles ante Platense

Boca no levanta cabeza y dejo una pobre imagen en el empate sin goles ante Platense.

Empató Boca y es noticia. Porque en el ciclo de Claudio Úbeda es la primera vez que pasa. No tenía punto medio, o ganaba (9 triunfos) o perdía (5 derrotas). Pero, más allá del 0 a 0 ante Platense, la preocupación mayor es que sigue siendo un paciente bipolar en este ciclo que no termina de asentarse, todo lo contrario. Y en La Boca hubo muchos más silbidos y reproches que aplausos en el final. El feo golpe en el Amalfitani no sanó y el puntito contra el Calamar dejó al entrenador muy cuestionado por los hinchas. Se viene Racing.

Boca no levanta cabeza y dejo una pobre imagen en el empate sin goles ante Platense

Lejos de convencer, el Boca del Sifón es un equipo que contagia inseguridad en cada pase. A medida que la pesadumbre de una tarde húmeda y calurosa le dejaba lugar a una noche más agradable, lo que se iba haciendo cada vez más desagradable era el juego de este Boca que en la Bombonera no avasalla a su rival sino que por momentos hasta le ofrece el protagonismo y le otorga espacios para desarrollar ataques, como los de Juan Gauto cuando, luego de iniciar centrado, se corrió definitivamente hacia la banda izquierda, donde marca la diferencia con su desequilibrio en el uno contra uno.

Y si para colmo, Leandro Paredes no está en su mejor noche, porque es humano y puede tener un partido regular (¿por una molestia en un tobillo?), el juego azul y oro fluye mucho menos. El único que generó algún suspiro de los hinchas en un discretísimo primer tiempo fue Ángel Romero. Cada vez que agarraba la pelota, algo generó el paraguayo que debutó como titular y que arrancó por el costado derecho y luego rotó con Miguel Merentiel en el puesto de falso 9.

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Jugó sin un centrodelantero fijo, Úbeda. La vuelta de Lucas Janson, recuperado de una lesión muscular, parecía que iba a ubicarlo al ex Tigre y Vélez nuevamente en el centro del ataque, pero lo situó por la banda diestra. Un cabezazo suyo, tras un envío cruzado de Romero, fue lo único de verdadero peligro que el local produjo en la etapa inicial.

Del otro lado, Platense no hizo mucho más, porque la obligación era del dueño de casa. Pero, luego de algún ajuste táctico de Walter Zunino (arrancó con un 4-4-1-1, pero luego viró al clásico 4-2-3-1), se plantó un poco más firme y hasta merodeó el área de Agustín Marchesín con un par de disparos, uno en el palo de Juan Ignacio Saborido, que tuvo un desvío en el medio.

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Y se pidió un penal por una supuesta mano de Juan Barinaga. ¿Fue? Si bien la pelota pegó en su codo, estaba en la misma línea que su cuerpo, por lo tanto, estuvo bien el árbitro Sebastián Zunino en no sancionar la pena máxima.

Pareció haber un lavado de cerebros en el vestuario durante el entretiempo. Porque, sin cambiar nombres, Boca cambió la actitud. Como si se hubiera dado cuenta que con su pasividad y falta de agresividad regaló un tiempo, salió con otra decisión el complemento. Antes del minuto y medio tuvo dos muy claras: un mano a mano de Janson que definió al bulto y un remate cruzado de Merentiel que pasó cerca del segundo palo.

Pero después de esa ráfaga, Boca volvió a la normalidad y el técnico apostó por el ingreso de Tomás Aranda (por Janson) para pasar a jugar con un enganche natural. No tardó mucho más en hacer cirugía mayor con tres variantes más de un saque, con los ingresos de Marcelo Weigandt, el chico Gonzalo Gelini y Edinson Cavani, que no jugaba desde el 30 de noviembre, ante Argentinos Juniors, y que llamó la atención que no hizo la entrada en calor antes del partido.

Un Calamar cansado empezó a nadar en aguas agitadas de mitad de cancha hacia atrás. Boca apretó. Se lo perdió Gelini de cabeza tras envío de Lautaro Blanco (no tira un centro mal) y luego Cavani, aunque estaba en offside (había que trazar líneas porque era finísima).

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Los hinchas, no aguantaron y todo el estadio bramó: “¡Movete, Xeneize, movete!”. Ensordecedor pedido popular desde los cuatro costados ante un equipo que no contagia a pesar de sus intentos estériles. No hubo efecto en el césped. Boca terminó a un ritmo cansino, que exasperó a los hinchas. El canto final: “Contra Racing, cueste lo que cueste, tenemos que ganar”.

Redacción: Soy de Boca / www.soydeboca.com.ar

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